"Hay que tener bastantes patas para hablar de soberanía": Ossandón (RN) por carta de Bachelet y Boric

El Congreso y las relaciones exteriores atraviesan momentos claves. La vicepresidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Ximena Ossandón (RN), abordó los principales temas que han marcado la agenda política durante los últimos días, desde el debut del presidente José Antonio Kast ante la ONU y la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, hasta los tropiezos de la agenda de seguridad y la discusión por Sala Cuna Universal.

En entrevista con BioBioChile, la parlamentaria valoró el mensaje de Kast de que “Chile está de vuelta”, aunque reconoció que todavía faltan resultados concretos para sostener esa afirmación. También respaldó la incorporación del país al Escudo de las Américas, pero advirtió que aún falta conocer cuáles serán los compromisos y mecanismos específicos de cooperación.

En ese contexto, Ossandón cuestionó las críticas de los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet por los eventuales riesgos para la soberanía y lanzó una de sus frases más duras: “Hay que tener bastantes patas para hablar de ese tema”.

La diputada también abordó las dificultades que ha enfrentado la reforma de seguridad en el Congreso y apuntó a la falta de compromiso de algunos parlamentarios. Sobre Sala Cuna Universal, en tanto, pidió un mayor involucramiento del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, particularmente en la definición de su financiamiento.

—Diputada, el presidente José Antonio Kast debutó en la ONU con un discurso en que, entre otras cosas, aseguró que, después de años de estancamiento, Chile está saliendo adelante. ¿Qué opina de su intervención? ¿Le gustó? ¿Faltó o sobró algo?

Yo creo que el presidente tiene toda la libertad de hacer un discurso frente a la ONU como lo hizo. No existió nada que fuera muy novedoso y relevante, sino lo que vino después con la adhesión al Escudo de las Américas. Él siempre ha sido muy crítico de lo que sucedió en nuestra historia reciente y de alguna forma hizo un Chile Day, tratando de promocionar Chile frente a los demás países y también frente a inversionistas, porque incluso habló sobre la economía. En el fondo, su mensaje central fue: Chile está de vuelta. Luego hizo un diagnóstico del país, habló de seguridad, migración, economía, todos los recursos que tenemos, de la transición energética. Y también, de forma bastante sorpresiva, diría yo, hizo una crítica a la ONU.

No sé si eso es muy inédito en un presidente que justamente está haciendo un discurso en esa sede. Pero tampoco es una novedad para los chilenos. La novedad es que él aceptara ir a la ONU, dado lo que siempre ha pensado sobre la ONU. Y también hacer propuestas de cambio para que la ONU, a criterio del presidente Kast, cumpla realmente los objetivos para los cuales fue fundada. Me parece que estuvo bien y está dentro de las libertades que tiene un presidente.

—Kast dijo que “Chile está de vuelta”. ¿Comparte esa idea? ¿Estuvo perdido Chile antes de Kast?

Él está frente a otros países y Chile está de vuelta en el sentido de que él está tratando de hacer todo lo posible para que Chile se levante nuevamente, con un esfuerzo importante como la megarreforma económica, que su objetivo es poner a Chile de pie desde el punto de vista económico. La economía, todos sabemos que es muy importante porque si no hay economía robusta, no hay seguridad. Si no hay seguridad, la vida familiar se complica, no hay empleo.

Ahora, Chile está de vuelta, pero en el fondo es el trabajo que tenemos que hacer nosotros desde Chile para que realmente Chile se vuelva a parar. Lo que él trata de decir es que Chile ya está en ese camino. Que a uno le guste o no le guste es diferente a lo que probablemente tenía el presidente Gabriel Boric. Para él y una parte importante de la ciudadanía, tenemos todavía la esperanza de que Chile se ponga de pie. Yo lo comparto, pero todavía nos falta para poder tal vez afirmarlo a ciencia cierta y con hechos concretos, con indicadores. Todavía nos falta un poco.

—Además, el mandatario invitó al mundo a invertir en Chile. ¿Cree que el país está preparado actualmente para este desafío?

Una parte importante de la megarreforma está orientada a eso, para darle seguridad. La invariabilidad tributaria, que fue toda una gran discusión, todo eso es para hacer un guiño y un llamado, para que las inversiones, las grandes inversiones sobre todo, vuelvan a Chile y tengan la seguridad de que las reglas están claras, que hay certeza jurídica, que no les van a cambiar en el camino, y lo mismo también existe mucho incentivo de la megarreforma para la repatriación de capitales. Entonces, hizo de alguna forma un mini Chile Day.

Yo creo que el presidente aprovechó la plataforma para que ojalá vuelvan como antes, como existían históricamente inversiones en Chile que de alguna forma lamentablemente hemos ido perdiendo, pero mucho de eso se podría redoblar si efectivamente la megarreforma se transforma en una política de Estado que no solo se quede en un gobierno de turno, sino que pernee y continúe en los futuros gobiernos que vienen.

—El presidente aseguró que las Naciones Unidas “no han estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos”. ¿Fue el momento y el lugar adecuados para esa crítica?

En la ONU se vive la democracia muy bien y no hay marcos donde los discursos tengan que llegar hasta aquí y no puedan pasar. Son absolutamente libres los presidentes de hacer y decir lo que ellos quieran.

Afirmó que el organismo no ha estado a la altura de los desafíos actuales y propone reformar el Consejo de Seguridad. La ONU, todos sabemos que en este minuto está en un proceso de deliberación de quién la va a dirigir. Entonces, tal vez esto no va a tener ningún asidero ahora, pero probablemente el día de mañana puede calar y el Consejo de Seguridad pueda tener transformaciones. No propone cómo exactamente hacerlo, pero lanza una idea que el día de mañana podría ser.

El tema del crimen organizado hoy día es un tema global. El tema de evitar las guerras también está muy relacionado con las políticas internacionales globales. Podría ser que efectivamente con una reforma se vuelvan a cumplir todos aquellos propósitos y objetivos para los cuales se creó la ONU y, si eso no se da, tal vez la ONU tendría que reformarse completa y tal vez hacer otro organismo.

Me parece razonable que él tenga su posición en esa materia. La exigencia de unirnos para combatir el crimen organizado hace que la ONU tenga también que repensar tal vez muchas de las formas o de los resultados que ha tenido acorde a lo que el presidente Kast considere estar a la altura.

—Dentro de esta misma gira, Chile se adhirió al Escudo de las Américas. ¿Respalda esta decisión con todo y las críticas sobre posibles riesgos de afectar a la soberanía?

El objetivo supuestamente del Escudo de las Américas es una cooperación transversal para enfrentar el crimen organizado. Son 15 países que supuestamente comparten esta necesidad de poder enfrentar de forma organizada el crimen organizado, valga la redundancia. Yo creo que aquí no hay un tratado, porque si existiera un tratado, tiene que pasar por el Congreso, tiene que estar acorde a nuestras leyes, tiene que haber un análisis mucho más profundo. Esta es una adhesión.

Ahora, se ha dicho mucho que podría intervenir nuestra soberanía, y después vimos una carta incluso del expresidente Gabriel Boric y la expresidenta Michelle Bachelet levantando alertas sobre esta materia. Me parece muy relevante lo que ellos hicieron, pero me parece que la forma, si es tan relevante, probablemente habría sido en una reunión privada y no a través de las redes sociales, porque hemos convertido algo que no existió nunca en nuestro país: que la política exterior se transforme en política nacional y de discusión nacional. Es bien inédito.

Una parte fundamental de esa carta habla de este peligro de la soberanía. Yo de verdad, y te lo digo muy sinceramente, yo creo que hay que tener bastantes patas para hablar de ese tema cuando en su minuto lo que era la oposición del presidente Sebastián Piñera se opuso a la Ley de Migración, la llevaron al TC, y por mucho tiempo pregonaron un supuesto derecho a la migración, cuestión que no existe en ningún lado si es que tú no migras cumpliendo las leyes del país al cual tú migras. Era como derribar fronteras, no tenían que existir visas. En el fondo, la migración era un derecho cualquiera. ¿Qué pasó? Ahí sí que ponías en riesgo la soberanía del país, porque perdiste el control de quién entra al país.

Eso ha sido un atentado mucho mayor, incluso contra nuestra soberanía en los últimos años. Es por eso que hoy día estamos viviendo lo que estamos viviendo, y es por eso que el presidente Kast está tratando de ordenar el tema de quién está en Chile, quién no está, quién está aportando y quién no está aportando, pero sí cuando pusimos en riesgo absolutamente nuestra soberanía, cuando las personas que eran lideradas por el grupo que representan Michelle Bachelet y Gabriel Boric, pregonaban este supuesto derecho a la migración y nosotros perdiendo absolutamente el control de nuestras fronteras, eso sí que ha sido grave.

Yo creo que esto es una historia que se está empezando a contar, y si bien me parece que nadie se podría negar a la intención del Escudo de las Américas, quedan debates pendientes muy importantes: determinar cuáles serán los compromisos específicos que se adopten dentro del mecanismo y qué tipo de cooperación será solicitada. Ahí sí que tenemos que tener un debate. Pero nosotros tenemos leyes que son muy potentes, que tenemos bien clarito que no puede entrar ninguna fuerza armada de otro país. Ahí es donde realmente vamos a tener que ver: ¿seguimos con el Escudo de las Américas o realmente se está metiendo más de lo que nuestra propia Constitución y nuestras leyes permiten? Gracias a Dios, somos bastante robustos en eso.

Ahí tendremos que dar nuestra opinión en ese minuto porque hoy día no sabemos cuáles son los compromisos específicos y tampoco sabemos cuáles son los mecanismos y cuál va a ser el tipo de cooperación. Puede ser tener beneficios de información contra el crimen organizado, compartir sistemas de análisis inteligente de datos, capacitar más de acuerdo a la experiencia que pueda tener Estados Unidos u otro país a Carabineros y la PDI, también una mejor coordinación de frontera con Argentina, Perú y Bolivia. Son temas pendientes que nos van quedando.

—¿Faltó socializar el tema, plantearlo antes? ¿Fue democrática la forma en que se tomó la decisión?

El único ministerio que está dirigido por el presidente en su totalidad y donde toda la responsabilidad recae sobre él es el Ministerio de Relaciones Exteriores. Él es el que se encarga de la política exterior. Aquí probablemente tuvo un trabajo con su círculo más cercano, pero jamás ha sido y es muy peligroso que se politice y que entre en la política contingente nacional, que tendríamos que estar discutiendo si entramos o no entramos a este tipo de organizaciones.

Esto como la continuidad del Acuerdo de Santiago, que fue hace poco, con nuestros vecinos más cercanos justamente para organizarnos también frente al crimen organizado. En ese minuto nadie dijo nada. En cambio, ahora tenemos 15 países y ha causado un tremendo revuelo, revuelo de un grupo que de verdad puso en algún minuto en peligro la soberanía de Chile. Y hoy día estamos pagando los platos rotos.

No rajemos vestiduras cuando nos conviene y hagamos los lesos cuando no. La política exterior la dirige el presidente de la República. Si él incurre en un tratado, es diferente, porque eso tiene que pasar y ser analizado por los organismos pertinentes y también por el Congreso. Pero esta es solo una adhesión. Insisto y ojalá quede sumamente claro que la conversación es pendiente y que nosotros veremos efectivamente qué es lo que viene, cuál es la letra chica real que viene después. Y ahí concedo que tendríamos tal vez que entrar todos a opinar.

En este minuto es solo una adhesión donde el objetivo es combatir el crimen organizado. Yo dificulto que un país se pueda oponer.

—Pasemos al Congreso. La reforma de seguridad se ha visto entrampada, incluso si hablamos de buscar apoyos de aliados oficialistas. ¿Por qué esta propuesta del gobierno no logra convencer ni a su propio sector?

Han existido traspiés en el último tiempo. Algunos fueron errores no forzados, diría yo, propios del gobierno, y otros nos cayeron y nos sorprendieron. La reforma constitucional hoy día está prácticamente durmiendo en el Senado. El senador Longton y el senador Squella están haciendo una propuesta y me imagino que están haciendo tal vez lo que no se hizo antes, que es socializar bien qué se hace en términos de reforma constitucional, qué se toca y qué no, todo con una mirada bastante más prudente que probablemente el primer proyecto que se presentó.

Dentro de la agenda ACOT tuvimos un primer traspié que fue muy sorprendente y que, me parece, tiene dos caras. Una, se le echó la culpa a que la Segpres no hizo bien su trabajo, cuando primero de todo son los comités políticos los que tienen que saber exactamente qué diputados van a estar para votar y cuáles no. Yo no le puedo pedir al ministro García que sea mago y que visualice que las personas que votaron a favor en la Comisión con argumentos después voten en contra en la sala, y tampoco que personas que incluso hablaron a favor en la sala se paren y no voten.

Hay un nivel de falta de compromiso de los parlamentarios brutal. Recordemos que antiguamente estas cosas no pasaban. Cuando un parlamentario votaba a favor, mantenía su posición. Cuando un diputado se abstenía, existía la posibilidad de que después votara a favor o en contra, pero había una consecuencia lógica de lo que tú trabajabas en la Comisión. Está demostrando que nuestra clase política está tremendamente debilitada, porque aparece una persona en la sala y le hace cambiar todo el trabajo que se había hecho prelegislativo y legislativo de las comisiones.

Estamos tan polarizados que somos capaces de, por un gustito incluso personal, porque había personas que gozaron por la cara de descomposición del ministro Rabat, solo por hacerle pasar un mal rato, cambiar su voto. Esto demuestra que realmente los discursos de que estamos combatiendo el crimen organizado, queremos devolver la seguridad, se nos olvidan cuando nos queremos dar un gusto político.

Si hay una materia donde todos debíamos estar transversalmente de acuerdo, es justamente seguridad. Es muy penca que diputados con trayectoria y experiencia hablen y voten a favor y después voten en contra, y otros que son más nuevos hacen discursos a favor del proyecto y terminan parándose o votando en contra. Aquí nos está demostrando que tenemos un problema no con el proyecto mismo, sino con un tema de confianzas, de palabras, de trabajo, y que demuestran la debilidad —y no quiero usar palabras más duras y más fuertes porque son mis compañeros— de que la Cámara de Diputados está con un tema que tenemos que remediar, que tenemos que cumplir nuestro compromiso y que esto no sea un tema político para que un Gobierno lo pase mal, sino que entender que son problemas que afectan a la ciudadanía todos los santos días y que tenemos que trabajar intensamente en ellos.

—En concreto, con este complejo escenario, ¿cómo se podría llegar a un acuerdo transversal? ¿Qué debería ocurrir?

Yo creo que hoy día ha sido muy importante la presión pública. He visto comentarios brutales contra quienes cambiaron su voto o que la gente no entiende que en estos temas no nos pongamos de acuerdo.

Y yo creo que la ciudadanía tiene una labor tremenda en eso, en hacerle ver a sus parlamentarios que es muy importante avanzar en esta materia, que la agenda de seguridad no es cualquier agenda. ¿Que de la agenda de la seguridad depende el futuro del país? Así es.

O sea, si nosotros, el único que gana en esta descoordinación es el crimen organizado, que debe haber estado feliz comiendo cabritas cuando vio este descalabro en la Cámara de Diputados, mientras nosotros seguimos discutiendo fronteras, pequeñeces, cabezas de pescado, los otros ingresan, ingresan, ingresan, permean, permean, permean y son los únicos beneficiados. y los no beneficiados y las víctimas aquí son nuestra gente. Yo creo que tiene que haber una presión muy fuerte para que la ciudadanía haga ver a cada uno de sus diputados que con este tema no se juega, no se transa.

—Otro proyecto que ha generado debate público es el de Sala Cuna Universal. Usted ha destacado el impacto que podría tener en el empleo femenino. ¿El Gobierno le está dando suficiente prioridad y energía al proyecto?

Mira, el que se la está jugando a full es el ministro del Trabajo, Tomás Rau, y he hecho de menos al ministro Jorge Quiroz al lado del ministro Rau, lo he echado de menos, porque aquí es quien pone la música, quien pone la plata.

Hay un tema muy importante. Primero de todo, ¿cómo se va a financiar? ¿Cuánto va a cubrir este fondo? No es lo mismo cubrir 5,2 UTM que 6 UTM. El crédito dice 5,2, pero yo creo que es 6 es lo que correspondería para que la familia o los empleadores, quien sea al final, paguen un copago menor. Entonces, aquí es urgente que el ministro Quiroz le ponga toda la energía que le puso a la megarreforma y que le está poniendo al tema de la reforma de mercado de capitales, porque esto es vital para que las mujeres puedan trabajar.

Entonces, yo creo que además es una posibilidad importante para que la gente entienda que el gobierno del presidente Kast sí está comprometido con la agenda de las mujeres, porque hay muchas sospechas sobre eso y ya hemos pedido formalmente que el ministro Quiroz vaya él a la Comisión de Trabajo. Yo lo quiero escuchar, yo quiero saber qué opina del proyecto, quiero saber si está comprometido para que las mujeres puedan trabajar, porque además hay un proyecto que es de gran envergadura, incluso tal vez más grande que los dos grandes proyectos que ha presentado, que es la Sala Cuna Universal, va a llegar también el día de mañana a jardines universales, donde las mujeres van a poder trabajar, donde tal vez la tasa de natalidad también se va a poder mejorar, porque en el fondo las personas van a tener la seguridad de que sus hijos van a poder estar cuidados mientras ellos están trabajando.

En el fondo, el Estado tiene que darle la seguridad a las familias de que van a poder criar a sus hijos y para eso la Sala Cuna Universal es importante, y por eso tiene unos impactos que la gente ni siquiera se ha imaginado. O sea, de verdad que todos los chilenos deberíamos poner plata en esto, porque el día de mañana, si no tengo jóvenes que sostengan el sistema, ¿quién me va a cuidar a mí como viejo?

Los impactos son de gran envergadura, independiente de que parte por la mujer, muy bien, que trabaje, pero esa es una seguridad de que muchas más mujeres van a poder tener hijos y eso con todo lo que implica para la economía, para el crecimiento económico, para el consumo, para el sostenimiento del Estado el día de mañana, cuando tengan que aumentar la PGU para los adultos mayores.

Entonces, como que el gobierno no ha entendido que es vital que se la juegue al 100% y no solo en los discursos. Yo lo quiero en la práctica, quiero al ministro Quiroz sentado en la Comisión de Trabajo, que nos diga cómo sacamos este proyecto adelante lo antes posible, dado incluso las cifras de desempleo que tenemos hoy día, que todos sabemos que tienen cara de mujer en su mayoría.

—En este escenario, ¿cómo debería financiarse este proyecto si no es con el Seguro de Cesantía que fracasó en el Senado?

Lo que pasa es que fracasó en el Senado, pero se puede reponer en la Cámara de Diputados. Yo creo que el gobierno ha cometido un error estratégico comunicacional, porque habla de los flujos, de los stocks, y la gente no entiende nada, y yo también tuve que aprender.

Pero cuando tú indicas que al Seguro de Cesantía se le saca un 0,85 y tú le pones un ejercicio a la persona que gana $800.000 y que tiene $1.700.000 en el Seguro de Cesantía, y que si esta ley se promulga y después de no sé, de dos, tres años se queda cesante, se calcula que a esa persona se le va a reducir en $1.600 su Seguro de Cesantía, pero está aportando a un proyecto que es gigante.

Entonces, no es lo mismo que te digan: “Mira, te van a sacar $1.000, $2.000, $3.000”, a que la gente lo venda como: “Oye, se va a empantanar tu Seguro de Cesantía y no te va a servir para nada”. La gente no tiene claridad de cuánto realmente va a significar, que es muy, muy menor.

Creo que ahí hay un problema comunicacional y hoy día vemos diputados que dicen que hay que bajarles los sueldos a las personas que ganan más de $6 millones del Estado. Entonces, ¿cuánto cuesta una reforma de Sala Cuna? Aproximadamente, son 300 millones de dólares al año. ¿Tú crees que se va a llegar con bajar los sueldos a las personas que están en el Estado? Es de loco. Es absolutamente de loco.

Entonces, de alguna forma tenemos que comunicar muy bien lo que significa la parte positiva y lo que va a significar en ese desmedro, pero es casi insignificante del Seguro de Cesantía versus los beneficios que todo el mundo va a tener. Y anular a aquellos políticos que empiezan a decir que el Estado tiene que pagar. El Estado también pone plata en esto, porque al final es lo mismo, porque en el fondo, cuando el Estado paga, es la plata de todos los chilenos, pero yo prefiero saber de dónde está saliendo, porque está enfocado a las mujeres que trabajan y a las personas que cotizan.

La comunicación debe ser más clara, tratar de anular y que la gente se entere de que todas estas personas del mundo político van a tirar ideas que son impresionantemente populistas. Saber que esto en ejercicio anual son al menos 300 millones de dólares. Cuando el objeto del derecho era la mujer, ahora le cambiaron también que el sujeto del derecho ahora es el niño, lo cual amplía absolutamente el universo y probablemente en un inicio va a ser mucho más grande. Pero dejémonos de populismo, seamos reales y entendamos que la merma es muy menor y que los beneficios son infinitamente mayores.

—¿Cómo quitarle el miedo a la ciudadanía sobre este tipo de financiamiento, que los beneficios son mayores y que esto realmente vale la pena?

Esto es absolutamente comunicacional y esto está sumamente relacionado con el trabajo y el Seguro de Cesantía también está relacionado con el trabajo, entonces por eso yo creo que aquí es comunicacional, porque la gente dice: “No, es que se va a acabar mi seguro de cesantía”. No es así. Es una incidencia muy menor con beneficios muy superiores y muy grandes. Yo dificulto que exista persona en este país que no se vea beneficiada con los frutos que produce una Sala Cuna Universal y te insisto, el día de mañana un jardín universal.

Todos nos afectamos de forma positiva. Entonces, expliquémoslo mejor no más. Y yo creo que ahí nos ha faltado, y es por eso que necesitamos la energía del gobierno, comunicaciones, que salgan los ministros como lo hicieron cuando se repartían por todo el país a hablar de ese tema que es importantísimo para que la gente entienda que vale la pena.