La tétrica razón tras las escalofriantes iglesias hechas con restos, cráneos y huesos humanos

No estamos acostumbrados a verlas en Chile; de hecho, solo entrar en una puede ponerte los pelos de punta. Resulta que hay capillas en Europa cuyas paredes, pilares y hasta lámparas están hechas con huesos y cráneos humanos.

Según detalla ChurchPop, se trata de osarios (lugares donde se guardan restos de difuntos) levantados por comunidades católicas para recordar que la vida es breve, bajo la idea latina del memento mori: "recuerda que morirás".

Bajo la iglesia de Santa María de la Concepción de los Capuchinos, en Roma, está la Cripta de los Capuchinos. Guarda los restos de cerca de 4 mil frailes, que sus hermanos trasladaron allí en el siglo XVII.

Los huesos forman arcos, estrellas, motivos florales y candelabros. Aunque impacta, el propósito no era macabro: llamar a los vivos a la humildad y la esperanza en la vida eterna.

En Sedlec, cerca de Kutná Hora (República Checa), la llamada "Iglesia de los Huesos" está decorada con restos de unas 40 mil personas. En 1870 el tallista František Rint ordenó los huesos y creó una enorme lámpara de araña, guirnaldas y una estructura en forma de cáliz.

En Évora (Portugal), la Capela dos Ossos fue construida por franciscanos a fines del siglo XVI y reúne unas 5 mil personas. Los cementerios de la zona estaban saturados, pero además quisieron recordar el destino común de ricos y pobres.

San Bernardino alle Ossa, en Milán, tiene un osario anexo con cráneos y huesos largos en motivos decorativos, bajo pinturas sobre el cielo y la vida eterna. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando el cementerio vecino se quedó sin espacio.

La Capilla de las Calaveras, en Czermna (suroeste de Polonia), se construyó a fines del siglo XVIII con unas 3 mil calaveras y huesos en paredes y techo. El sacerdote Wacław Tomaszek la impulsó tras hallar fosas comunes con víctimas de guerras, enfermedades y epidemias, incluida la Guerra de los Treinta Años.

La razón fue en parte práctica: durante siglos, la falta de espacio obligó a abrir tumbas antiguas y trasladar los huesos a osarios. Algunas comunidades religiosas convirtieron esos recintos en capillas para rezar y reflexionar.

ChurchPop subraya que no buscan glorificar la muerte ni hacer un espectáculo, sino inspirar arrepentimiento, humildad y preparación para la vida eterna, además de invitar a rezar por los difuntos.

La lista no termina ahí: también destacan las Catacumbas de París, el Osario de Hallstatt y el monasterio capuchino de Salzburgo (ambos en Austria), y el osario de la Capilla de Faro, en Portugal.

Un detalle curioso: casarse en la capilla de Sedlec exige una dispensa de la diócesis y esperar al menos dos años. El lugar es pequeño y muy solicitado, así que la boda con vista a una araña de huesos requiere paciencia.

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