Mantener una piel saludable y retrasar la aparición de arrugas no depende únicamente de las cremas o los tratamientos estéticos. Lo que comemos también puede marcar una diferencia, especialmente cuando incorporamos alimentos que favorecen la producción de colágeno y protegen las células del envejecimiento.
Aunque el paso de los años provoca una pérdida natural de colágeno, la proteína que entrega firmeza y estructura a la piel, factores como la contaminación, la radiación solar y las altas temperaturas también aceleran este proceso.
Sin embargo, según explica un artículo de BBC, algunos alimentos que encontramos fácilmente en ferias y supermercados chilenos pueden contribuir a mantener la elasticidad, hidratación y apariencia saludable de nuestra piel.
Las frutas y verduras de colores intensos contienen antioxidantes llamados carotenoides, que ayudan a proteger las células del daño ambiental.
Entre ellos destacan el licopeno de los tomates y el betacaroteno de las zanahorias, que contribuyen a proteger la piel frente a los efectos de la radiación ultravioleta.
Además, estos compuestos pueden favorecer la producción de ácido hialurónico, una sustancia que ayuda a conservar la hidratación y elasticidad de la piel.
¿Cómo incorporarlos? Una ensalada de tomate con aceite de oliva, zanahorias ralladas o pimentones en las comidas son alternativas sencillas.
De hecho, añadir aceite de oliva facilita la absorción de estos antioxidantes. Eso sí, estos alimentos no reemplazan el protector solar.
La vitamina C cumple un papel fundamental en la producción de colágeno, cuya disminución favorece la aparición de arrugas.
Frutas como las naranjas, mandarinas, kiwis y mangos aportan este nutriente, que también actúa como antioxidante.
Una investigación de la Universidad de California Davis encontró que mujeres posmenopáusicas que consumieron 85 gramos de mango cuatro veces por semana, durante 16 semanas, experimentaron una reducción de las arrugas existentes, así como también el número de nuevas.
Robert Hackman, coautor de la investigación y profesor de la misma universidad, mencionó que no está claro por qué ocurre este fenómeno, pero atribuye a que puede ser el alto contenido de azúcar natural.
Juan Krutmann, profesor de dermatología en el Instituto de Investigación de Medicina Ambiental de Leibniz, señaló que para cualquier el consumo de cualquier antioixidante, debe ser por un tiempo prolongado: “generalmente toma de ocho a 10 semanas antes de que tenga un efecto medible”, acotó.
En Chile, consumir kiwis, cítricos y otras frutas ricas en vitamina C representa una alternativa práctica para incorporar este nutriente.
Los frutos secos también pueden beneficiar la apariencia de la piel. Las almendras, avellanas y nueces aportan grasas saludables y vitamina E, un antioxidante que ayuda a proteger las células del daño.
Además, los ácidos grasos omega-6 presentes en las nueces contribuyen a fortalecer la barrera cutánea, lo que favorece la retención de humedad.
Un pequeño estudio encontró que consumir almendras durante 16 semanas redujo la visibilidad de las arrugas en comparación con otro tipo de colación.
Los pescados grasos contienen omega-3, un nutriente con propiedades antiinflamatorias que puede contribuir a conservar el colágeno.
Según BBC, investigaciones sugieren que estos ácidos grasos también podrían disminuir la sensibilidad de la piel frente a la radiación solar.
En Chile, el jurel, las sardinas y el salmón constituyen opciones para incorporar estas grasas saludables a la alimentación.
La salud intestinal también influye en nuestra piel mediante una conexión conocida como eje intestino-piel.
Una alimentación variada favorece las bacterias beneficiosas del intestino, que producen compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Por eso, alimentos como lentejas, porotos, garbanzos, avena, frutas y verduras pueden contribuir indirectamente a mantener una piel saludable.
Asimismo, productos fermentados como el yogur con cultivos vivos y el chucrut pueden beneficiar la microbiota intestinal.
Los cambios no ocurren de inmediato. Jean Krutmann explica que los antioxidantes alimentarios generalmente necesitan entre ocho y diez semanas de consumo constante para mostrar efectos medibles frente al daño ambiental.
En definitiva, una alimentación equilibrada puede ayudar a mantener la piel saludable durante más tiempo, pero no detiene el envejecimiento ni sustituye hábitos fundamentales como utilizar protector solar diariamente.