"Atrévete a ser grosero: podría salvarte de una estafa". Con ese eslogan, nada de sutil, la policía sueca decidió declararle la guerra a algo tan arraigado como la buena educación. Su argumento es simple: si te criaron para ser amable y no colgarle el teléfono a nadie, los estafadores lo saben y lo usan a su favor.
Por eso, actores y una periodista reconocidos en Suecia se sumaron a una campaña nacional que invita a la ciudadanía, especialmente a los mayores de 60 años, a romper esa norma social y desconfiar sin culpa.
Según reportó el medio especializado en ciberseguridad The Register, la iniciativa es un relanzamiento de una campaña previa, ahora con cuatro nuevas caras: los actores Suzanne Reuter, Lennart Jähkel y Christina Schollin, junto al periodista Claes Elfsberg.
El motivo de la urgencia tiene números concretos detrás. De acuerdo a Polisen, la autoridad policial de Suecia, los ciberdelincuentes se embolsaron 5.700 millones de coronas suecas durante 2025, unos 579,9 millones de dólares, sólo en ese país.
Ese botín, señaló la propia Polisen en un comunicado publicado en su sitio web, se obtiene principalmente estafando a personas mayores, un grupo que los delincuentes consideran más receptivo y confiado ante llamadas o mensajes que aparentan ser oficiales.
La actriz Suzanne Reuter, una de las caras de la campaña, explicó por qué decidió prestar su imagen para esta cruzada. "Soy parte de la campaña de la policía porque es un crimen terrible que afecta a tanta gente. Si puedo usar mi voz para ayudar a que alguien no sea estafado, entonces quiero hacerlo", declaró.
Reuter también apuntó directo a la raíz cultural del problema: "Muchos de nosotros fuimos criados para ser siempre educados y complacientes, y hay muchos en mi generación. Pero hoy hay que atreverse a ser un poco más desconfiado. No es de mala educación, es autoprotección".
El modelo más común es el llamado vishing (una mezcla de "voz" y "phishing", el término para las estafas por internet): los delincuentes envían un SMS haciéndose pasar por una entidad de confianza, como el gobierno, un banco o una empresa conocida, y adjuntan un número de teléfono para "resolver" un supuesto problema.
Cuando la víctima llama a ese número, la conectan con un estafador que sigue un guion ya preparado, diseñado para generar estrés y urgencia y así empujarla a actuar rápido, muchas veces transfiriendo dinero para "protegerlo" de un supuesto fraude en curso.
Robert Öhman, líder de operaciones nacionales de la Polisen, describió a estos delincuentes como expertos en ingeniería social, es decir, en manipular la confianza y las emociones de una persona para conseguir lo que quieren, sin necesidad de hackear nada. Su objetivo con la campaña es que la gente se sienta cómoda simplemente colgando el teléfono ante la mínima duda.
Suecia también enfrenta la variante del "falso policía": delincuentes disfrazados de agentes que ofrecen guardar objetos de valor u oro en un lugar "seguro", para luego quedarse con ellos. Frente a esto, la recomendación oficial es cerrar la puerta "ante la más mínima duda", ya que ninguna institución legítima pide ir a un domicilio a recoger joyas o dinero.
Para las autoridades suecas, la preocupación no termina en la billetera de la víctima. Öhman advirtió que estas redes de fraude están conectadas con estructuras criminales más violentas.
"El dinero que obtienen los estafadores también puede ayudar a financiar otros delitos graves. En la operación en curso podemos confirmar una estrecha cooperación entre los estafadores organizados y las redes puramente violentas", afirmó el jefe policial.
En paralelo al trabajo de concientización, Suecia también movió piezas legales. Desde junio, la policía trabaja de forma más dinámica con la Agencia de Correos y Telecomunicaciones del país (PTS, por su sigla en sueco) para frenar el fraude telefónico.
Ese mismo mes, el Parlamento sueco aprobó cambios a su Ley de Comunicaciones Electrónicas que obligan a las compañías telefónicas a bloquear comunicaciones sospechosas de fraude antes de que lleguen a destino. Las reformas entraron en vigencia el 1 de agosto y se suman a normas anteriores que ya facultaban a la PTS para bloquear llamadas spam, sobre todo aquellas que se originan en el extranjero pero suplantan números suecos reales.
La campaña "Atrévete a ser grosero" se extenderá hasta el 11 de octubre en revistas, diarios locales, redes sociales y televisión. Puede sonar a broma pedirle a todo un país que sea menos amable, pero para la policía sueca esa pequeña grosería, colgar a tiempo, es hoy una de las defensas más efectivas contra un negocio criminal que mueve cientos de millones de dólares al año.
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