Universidad chilena instaló cápsulas para siestas que reciben cerca de 100 alumnos al día

Miden menos de un metro de ancho y alto, cuentan con camas de una plaza y están en medio de una universidad. Se trata de cápsulas para que los estudiantes puedan dormir una siesta y al mismo tiempo cuiden su salud mental.

Se trata de una iniciativa implementada en Chile por la Universidad Alberto Hurtado (UAH), importada de una experiencia en México, y que recibe a cerca de 100 alumnos por día.

Según informa El País, las cápsulas son cubículos de 92 centímetros de ancho, igual que una cama de una plaza, y 95 centímetros de alto. Están dispuestos como literas, con colchón individual, luz y un lugar para cargar el teléfono.

En concreto, cuando un estudiante necesita un descanso, dos monitoras anotan el nombre y la carrera de quienes entran. Una de ellas contó que en las dos primeras semanas recibió a más de 500 alumnos.

Ahora llegan al menos 90 o 100 por día, en su mayoría de la Escuela de Derecho. Entre las 11:00 y las 15:00 horas se forma una pequeña espera en los sillones del exterior.

Las reglas son simples. Cada cápsula es de uso individual; se debe rociar con sanitizante la funda del colchón al llegar y al salir, y no se puede hablar por teléfono ni comer.

La idea nació cuando la vicerrectora académica vio un espacio similar en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, en Guadalajara, México.

Según afirman, un lugar digno para descansar ayuda a enfrentar el bajo rendimiento, uno de los principales estresores académicos, y protege la salud mental.

“Muchos jóvenes no tienen buenas experiencias en la casa, que es el principal lugar que te cuida el descanso. Entonces, para nosotros se vuelve simbólico este espacio, porque queremos que la universidad sea su casa, que duerman sin preocupaciones y que sientan que están seguros”, explican desde la casa de estudios.

Además, precisan que muchos alumnos viven lejos y que un gran porcentaje estudia y trabaja.

Ese es el caso de Isidora Moreno, de 19 años, alumna de primer año de Derecho y bombera en Santiago, que vive en Maipú, a hora y media del campus. Dice que usa las cápsulas casi todos los días y que, con audífonos con cancelación de ruido, alcanza a dormir hasta dos horas.

Otras casas de estudio chilenas también han creado espacios de descanso. Por ejemplo, la Pontificia Universidad Católica instaló sillones de masaje en bibliotecas de tres campus, y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile sumó anteriormente una Sala de Bienestar Sensorial.

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