Cuando EEUU propuso entregar Tacna y Arica a Bolivia: "Chile no dijo sí, pero Perú rechazó de plano"

A fines de 1926, Estados Unidos propuso que los territorios de Tacna y Arica pasaran a la administración de Bolivia como una solución a las diferencias que existían entre Perú y Chile después de la Guerra del Pacífico. No obstante, la propuesta realizada por el secretario de Estado, Frank B. Kellogg, fue rechazada por el gobierno peruano, mientras que la diplomacia chilena no se pronunció ni a favor ni en contra.

El episodio está documentado en reportes históricos del Departamento de Estado de EEUU, donde se detalla la propuesta de Kellogg, así como el rechazo de la diplomacia peruana. Asimismo, se menciona en la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 2018, correspondiente al caso de Bolivia contra Chile por la obligación de negociar una salida al océano Pacífico.

Para el historiador chileno Sergio González Miranda, Premio Nacional de Historia 2014, esta iniciativa fue una de las varias alternativas planteadas por Estados Unidos para poner fin a la controversia entre Perú y Chile. En entrevista con BioBioChile, el docente de la Universidad de Tarapacá, sede Iquique, brindó detalles del contexto político internacional que dio lugar al episodio.

“Una de las alternativas era: ‘Ya que ustedes no se pueden poner de acuerdo, ¿por qué no le transfieren ese territorio a Bolivia?’, les decía Estados Unidos a Perú y a Chile. Entonces, esa fue una de las ideas que estuvieron sobre la mesa, pero en ningún momento fue aprobada por nadie”, cuenta el académico chileno.

La pregunta de fondo era qué hacer con Tacna y Arica. El Tratado de Ancón de 1883, firmado al finalizar la Guerra del Pacífico, establecía en su artículo 3 que después de 10 años debía realizarse un plebiscito para determinar si las mencionadas provincias quedaban bajo dominio chileno o regresaban al territorio peruano.

“Estados Unidos hizo una serie de propuestas bien novedosas. (Ceder el territorio en disputa a Bolivia) no fue la única”, añadió González al recordar otras iniciativas estadounidenses, como reducir el territorio que podía someterse a plebiscito. También surgió la idea de establecer un protectorado norteamericano.

Frank B. Kellogg fue un diplomático estadounidense que ocupó el cargo de secretario de Estado entre 1925 y 1929. Se le reconoce por sus gestiones para buscar acuerdos, no solo en la región, sino también en Europa, donde promovió la firma de un tratado internacional para que los países renunciaran a la guerra como política nacional. Esto le permitió ganar el Premio Nobel de la Paz.

Kellogg fue el autor de la propuesta para que Arica y Tacna pasaran al dominio de Bolivia. La iniciativa se hizo el 30 de noviembre de 1926, según la web del Departamento de Estado. El 4 de diciembre del mismo año, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Jorge Matte, respondió que la idea iba más allá de las concesiones que su gobierno estaba dispuesto a realizar, aunque no la rechazó completamente. Por su parte, el 12 de enero de 1927, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Pedro José Rada y Gamio, dijo que su gobierno no la aceptaba.

“Esta solución de Kellogg le venía muy bien a Bolivia. Y Chile en realidad no dijo sí, pero lo iba a consultar, o sea, lo encontró plausible, por llamarlo de alguna manera, pero no se pronunció ni negativa ni positivamente. Pero Perú lo rechazó de plano”, relató Sergio González.

Finalmente, en 1929, Perú y Chile firmaron el Tratado de Lima, que estableció la división de Tacna y Arica. “Nunca hubo un plebiscito”, dijo el historiador al recordar que lo establecido en el Tratado de 1883 no pudo aplicarse porque ambos países no lograron ponerse de acuerdo sobre las condiciones y la forma de realizar la votación.

“Se discutieron durante un buen tiempo, digamos, hasta que esa comisión plebiscitaria fracasó”, contó. Tras el fracaso de la comisión en 1927, las negociaciones volvieron a foja cero y comenzaron las tratativas directas entre el embajador chileno en Lima, Emiliano Figueroa Larraín, y el presidente peruano, Augusto B. Leguía, quien se había propuesto terminar con los litigios fronterizos durante su mandato.

Aunque antes del acuerdo de 1929 había cierto nivel de desconfianza entre Perú y Chile, según la prensa de la época, la relación cambió positivamente con la firma del tratado.

“Aparecieron todos los amores, en ese momento la sociedad peruana y la sociedad chilena estaban completamente de acuerdo con el Tratado de Lima y le dieron la espalda a Bolivia”, dijo en referencia a que, durante las negociaciones por el plebiscito, el gobierno boliviano intentaba participar en las conversaciones, pues Kellogg escuchaba sus planteamientos. Esta intervención de facto se conoció como la “tercería boliviana”.

No obstante, el protocolo complementario del Tratado de Lima estableció que, si Perú o Chile deseaban ceder a Bolivia una salida soberana al mar por Tacna o Arica, necesitaban el consentimiento del otro país. “Se cerró toda posibilidad de una negociación bilateral. Tiene que ser trilateral”, explicó el historiador González.

González Miranda reconoce que EEUU ya miraba a Sudamérica como un área de influencia para sus intereses geopolíticos. En ese contexto, apoyaba una salida a la controversia entre Perú y Chile, y fue durante esas gestiones que surgió la propuesta de ceder Tacna y Arica a Bolivia. Sin embargo, aclara que Estados Unidos, más allá de su papel de árbitro, “tenía un espíritu diferente al Estados Unidos de ahora”.

“Estados Unidos siempre ha sido un país que ha estado muy directamente involucrado con el destino de Sudamérica, de esta parte del continente, y no lo ha querido perder hasta el día de hoy”, comentó.

En ese sentido, el historiador establece una relación con la actualidad y sostiene que el interés de EEUU en la región responde principalmente a motivos geopolíticos: “Durante todo el siglo XX fue muy fuerte la influencia norteamericana para contener también la influencia de la Unión Soviética y en el siglo XXI creo que para contener la influencia china”.