Patagonian Marathon: Iris Catalán, la española que conoció cita en video y cruzó el mundo para ganarla

Iris Catalán, una corredora española afincada en Barcelona viajó hasta la Patagonia chilena para cumplir un sueño personal: completar su primera maratón en uno de los paisajes más imponentes del planeta, la Patagonian International Marathon.

La aventura comenzó en noviembre del año pasado cuando su padre le compartió la publicación de la carrera, y lo que parecía una idea espontánea se convirtió en la motivación perfecta para combinar dos pasiones: correr y descubrir los paisajes australes de Chile.

La atleta, residente de Psicología Clínica en su último año de formación, llegó a Chile el 29 de agosto junto a su pareja. Aterrizaron en Santiago y viajaron a Puerto Natales el 1 de septiembre para aclimatarse antes de la competencia. Durante esos días previos a la carrera, aprovecharon para recorrer el Parque Nacional Torres del Paine, incluyendo el trekking hasta Base Torres y diversos miradores de la zona.

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Aunque ha practicado triatlón durante años y lleva mucho tiempo corriendo, esta sería su primera experiencia en los 42 kilómetros. “Venía a disfrutarla”, confesó a BioBioChile tras cruzar la meta, explicando que había entrenado durante todo el verano pero que las dos últimas semanas las dedicó a estar con su familia y conocer la región.

El desafío fue mayor considerando que viene de entrenar en Nueva York, donde no hay desnivel, mientras que el recorrido patagónico presentaba constantes subidas y bajadas.

Su estrategia fue conservadora desde el inicio: salir tranquila, mantener un ritmo sostenible y, si las fuerzas lo permitían, apretar al final. La prudencia dio resultado. “Al final me ha costado acabar y las cuestas costaban, pero me he encontrado súper bien, me he encontrado que he podido correr rápido al final”, relató emocionada tras completar el recorrido.

Lo que más la impactó durante los 42 kilómetros fueron las vistas incomparables que ofrece la Patagonia. Cada vez que alcanzaban las zonas altas y descendían por las cuestas, el panorama completo se desplegaba ante sus ojos. “Las vistas eran increíbles y cada vez que llegábamos como de arriba y bajábamos las cuestas y veías todo el paisaje era una maravilla, era precioso”, recordó con entusiasmo.

Originaria de Zaragoza, donde reside toda su familia, la corredora planea quedarse algunos días más explorando la Patagonia antes de regresar a España. Además del running y el triatlón, dedica su tiempo libre a la pintura, buscando siempre equilibrar la exigencia física con la expresión creativa.

Esta, su primera maratón, quedará grabada no solo como un logro deportivo, sino como una experiencia integral que combinó desafío personal, belleza natural y tiempo de calidad con sus seres queridos en uno de los rincones más remotos del mundo.