Cómo el fondo de pensiones que debía proteger los ahorros triplicó su riesgo en dos décadas

Desde el 2002 y hasta su reemplazo por los nuevos fondos generacionales, el sistema de ahorro de pensiones en Chile se organiza principalmente bajo los llamados “multifondos”, con un fondo de pensiones por letra, del A al E.

El fondo A es el más riesgoso, donde el dinero puede subir mucho, pero también caer con fuerza, mientras que el E es el más conservador -o menos riesgoso-, sin quizás dar tanto a cambio como sus pares del otro extremo, pero buscando mantener o mejorar el valor nominal de los ahorros previsionales con el tiempo.

Aquello toma especial relevancia para las personas cerca de la edad de jubilación,donde los vaivenes de los mercados les pueden hacer perder mucho dinero justo ad portas de comenzar a pedir su pensión.

Y si bien ninguna inversión está completamente exenta de riesgo, el caso del fondo E es especial, ya que un estudio de Clapes UC apunta que el riesgo de este fondo ha crecido de forma sostenida con el tiempo.

Para entender mejor: cada multifondo del sistema de pensiones chileno tiene un límite de cuánto puede invertir por tipo de producto financiero.

En el caso del fondo E, un 95% y 100% de los activos deben invertirse en renta fija (como se conoce a aquellos que dan intereses, valga la redundancia, fijos, como bonos en pesos o UF, Depósitos a Plazo (DAP), pagarés del Banco Central, entre otros).

Solo un 5% de las inversiones podrán estar en renta variable (acciones, fondos de inversión, ETF, por ejemplo). Mientras más hacia el A está el fondo, la proporción entre renta fija/variable cambia hacia un perfil más riesgoso.

Según el estudio de Clapes UC, la composición del fondo E puede dar la sensación a los afiliados de que “constituye un refugio seguro para sus ahorros previsionales”.

Sin embargo, la propia constitución del fondo puede terminar en “fluctuaciones significativas en su retorno por movimientos en las tasas de interés, un riesgo que la regulación vigente no captura ni mitiga adecuadamente”. En este sentido, unos recuadros adjuntos en el informe ejemplifican cómo, con el pasar del tiempo, el comportamiento del fondo más riesgoso y el más conservador se han ido aproximando.

En otras palabras, el E ha aumentado su nivel de riesgo con el tiempo.

Desde el centro de estudios sostienen que el comportamiento no solo del E, sino del resto de fondos, es contraintuitivo, ya que “uno esperaría que, a medida que pasan los años, la diferenciación entre fondos, en términos de riesgo (o volatilidad), fuera más o menos estable?

¿Y qué pudo suceder para que se diera este panorama?

La explicación que da el estudio está relacionada con la duración de las carteras de los fondos, donde mientras más tiempo -por ejemplo, de bonos soberanos a 10, 15 o 30 años-, más sensibilidad a las tasas de interés y la volatilidad propia de los mercados .

Los bonos tienen un comportamiento inverso a los movimientos de tasas.

Por ejemplo, si el Banco Central de Chile decide subir la tasa de interés de referencia (TPM) debido a un “sobrecalentamiento” de la economía y un incremento de la inflación, el precio de los bonos baja y, en caso contrario, de una baja de tasas, el precio sube. A más largo plazo el bono, mayores las variaciones.

Volviendo a los multifondos, los datos citados por Clapes muestran que en 2009, los cinco fondos tenían duraciones en torno a 4,5 y 5 años. Pero para 2025, el fondo E marcó 10,2 años frente a los 7,2 de 2017.

También en 2009 el 38% de la cartera del fondo E se concentraba en instrumentos menores a 3 años y solo un 1% superaba los 15. Sin embargo, en 2025, un 10% de los instrumentos de renta fija son a más de 15 años y el tramo de 7 a 15 años representa un 56% del mismo.

Y mientras el fondo A mantuvo un comportamiento más o menos acorde a lo que se espera, el E disparó su riesgo durante el período entre 2018 y 2025.

En este contexto, el estudio de Clapes UC a cargo de los investigadores Arturo Cifuentes y Antonia Cabrera fue enfático al concluir que “la falta de control sobre la duración ha contribuido a incrementar progresivamente el riesgo del Fondo E, efecto particularmente relevante dado que este fondo concentra sus inversiones en renta fija”.

“El fondo E no incumple ninguna norma; el problema es que las normas no capturan el riesgo relevante”, añadieron.

Estos postulados toman especial relevancia ahora que está a las puertas uno de los cambios más importantes -sino posiblemente el mayor- de la reforma de pensiones: los fondos generacionales que vienen a reemplazar los multifondos.

En estos, a diferencia del sistema actual, donde cada quien es libre de elegir dónde pone su ahorro obligatorio, se irá poniendo a cada afiliado del sistema en un fondo distinto según su edad, y donde el nivel de riesgo va disminuyendo con el tiempo.

Por ello, el dúo de investigadores remarcó que “intentar controlar el riesgo en estos fondos a través de límites por clases de activo, y sin hacer referencia a métricas de riesgo, no funciona. Es de esperar que la política de inversiones de los fondos generacionales, próxima a diseñarse, incorpore estas lecciones. De lo contrario, podría ocurrir que los perfiles de riesgo de los fondos generacionales, queden, nuevamente, al igual que en los multifondos, muy desordenados”.

Durante la noche del 1 de septiembre, la Superintendencia de Pensiones (SP) publicó el Régimen de Inversión de los 10 Fondos Generacionales que llegarán a ‘enterrar’ los multifondos en abril del 2027.

Los cotizantes serán incluidos en uno de estos fondos según la edad que tengan en ese momento, sin alternativa de cambio por parte de la persona respecto a su cotización obligatoria.

El fondo 1 comprende aquellas personas hasta 35, siendo el más riesgoso de todos. Luego, entre el fondo 2 y 9, los cambios se harán cada cinco años y, finalmente, el fondo 10 -de mínimo riesgo- tendrá los ahorros de los mayores de 75 años.

Según información de la SP, las carteras para el grupo etario entre 55 y 60 años tendrán un rango de duración entre 14,4-18,4 años; de 60 a 65, entre 11-13 años; de 65 a 70 entre 8,7 y 9,7 años; en el penúltimo fondo, de 70 a 75, un rango de 7,1-8,1 años y para mayores de 75, entre 4,3 y 5,3 años.