Bebidas, chocolates, postres y más: Cómo podría notarse en Chile el alza mundial del precio del azúcar

El precio del azúcar alcanzó en los últimos días su nivel más alto en casi un año, impulsado por las expectativas de una menor oferta mundial y una creciente incertidumbre respecto de la producción, particularmente en Brasil, uno de los principales productores y exportadores del commodity.

Según explicaron desde XTB, la tendencia alcista se fortaleció luego de que Brasil interrumpiera temporalmente la publicación de algunos reportes relacionados con la cosecha y producción de azúcar, aumentando la incertidumbre entre los participantes del mercado.

A esto se sumaron las últimas cifras conocidas sobre la producción brasileña. De acuerdo con datos divulgados el 6 de agosto, la producción de azúcar cayó 15% interanual durante junio, en un escenario marcado por fuertes lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.

El avance del precio internacional del azúcar también podría terminar trasladándose, parcialmente, a los consumidores, y los chilenos podrían notar el efecto.

Lo anterior, porque la materia prima es utilizada en una amplia variedad de productos procesados, por lo que un encarecimiento sostenido puede elevar los costos de elaboración de bebidas, confites, chocolates, galletas, cereales, helados, postres y otros alimentos.

Brasil es el mayor productor y exportador mundial de azúcar refinado, por lo que cualquier cambio en sus perspectivas de producción puede tener efectos relevantes sobre los precios internacionales.

En ese contexto, la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (Conab) redujo su estimación para la actual cosecha de caña, según informó la Agencia EFE. El organismo prevé ahora una producción de 705,2 millones de toneladas, por debajo de las 709,1 millones de toneladas proyectadas en abril.

Pese al recorte, la cifra todavía representa un aumento de 4,7% respecto de la cosecha anterior. Este crecimiento estaría explicado por una expansión de 1,1% en el área cultivada y un incremento de 3,6% en la productividad.

De hecho, la Conab destacó que las condiciones climáticas registradas durante buena parte de la temporada han sido favorables para el desarrollo de los cultivos, aunque la evolución del clima continúa siendo un factor relevante para las perspectivas de producción.

Otro elemento que está influyendo en el mercado brasileño es el destino de la caña de azúcar. Además de producir azúcar, Brasil utiliza una parte importante de esta materia prima para fabricar etanol, uno de los principales biocombustibles del país, agregó la Agencia EFE.

La Conab estima que la producción de etanol aumentará 9,7% respecto del ciclo anterior, hasta alcanzar aproximadamente 29.980 millones de litros.

La demanda por este producto se ha visto favorecida por una decisión del Gobierno brasileño que elevó desde 30% a 32% la proporción obligatoria de biocombustible que debe mezclarse con gasolina.

Este escenario agrega un elemento adicional al mercado: una mayor demanda de etanol puede incrementar la competencia por la caña disponible, en momentos en que los operadores ya están atentos a las perspectivas de producción de azúcar.

Así, mientras Brasil todavía proyecta una cosecha de caña superior a la del año pasado, la menor estimación frente a las proyecciones anteriores, la caída registrada en junio y la incertidumbre sobre los próximos datos de producción mantienen bajo presión al mercado azucarero, contribuyendo al repunte de los precios internacionales.

El avance del precio internacional del azúcar también podría terminar trasladándose, al menos parcialmente, a los consumidores chilenos.

El efecto no se limitaría al azúcar de mesa: la materia prima es utilizada en una amplia variedad de productos procesados, por lo que un encarecimiento sostenido puede elevar los costos de elaboración de bebidas, confites, chocolates, galletas, cereales, helados, postres y otros alimentos.

El impacto, sin embargo, no necesariamente sería inmediato ni de la misma magnitud en todos los productos.

Las empresas pueden absorber parte del aumento de sus costos, recurrir a inventarios adquiridos previamente o modificar sus fórmulas y proveedores. Pero si el precio internacional permanece elevado durante un período prolongado, aumenta la posibilidad de que una parte de ese incremento termine llegando a los precios finales.

En Chile, el antecedente es relevante porque el azúcar ya ha mostrado movimientos importantes dentro de los precios de los alimentos.

Según datos de Odepa, en marzo el azúcar registró una de las mayores alzas entre los alimentos analizados, con un incremento de 7,2%, en un contexto en que las cotizaciones internacionales también estaban siendo impulsadas por factores relacionados con Brasil y la producción de etanol.

Además, el contexto inflacionario hace que el comportamiento de los alimentos siga siendo especialmente relevante para los hogares. En julio, el IPC chileno aumentó 0,1% mensual y la división de alimentos y bebidas no alcohólicas subió 0,7%, aportando 0,153 puntos porcentuales al indicador general.

Por eso, si la cotización internacional del azúcar mantiene su tendencia alcista y el aumento termina reflejándose en los costos de importación y producción, los consumidores podrían comenzar a verlo no solo al comprar azúcar directamente, sino también en productos que utilizan este insumo como parte de su elaboración.

El escenario, además, podría verse reforzado por la propia dinámica brasileña: la mayor demanda de etanol derivada del aumento de la mezcla obligatoria con gasolina puede incentivar que una mayor proporción de la caña se destine a biocombustibles en lugar de azúcar.

Por todo, la FAO ya ha advertido que este mecanismo puede reducir la disponibilidad de azúcar para el mercado internacional y sostener sus precios.