El Guatón Mutema, el Poroto y un Maserati: el pomposo auge detrás del negocio de las narco-carrozas

Los “funerales de alto riesgo” hoy suman un condimento extra: a los tradicionales fuegos artificiales y disparos al aire ahora se añaden las pomposas narco-carrozas. Las hay de distintos tipos y colores, pero hay un modelo que sobresale: las versión fúnebre y “made in Chile” del Maserati Ghibli.

El ejemplo más reciente ocurrió poco después de las Fiestas Patrias. Un nuevo capo narco fue asesinado en la población José María Caro, en Lo Espejo, y las alertas se encendieron. Se trataba de Héctor “El Poroto” Cárdenas Venegas, traficante que el 22 de septiembre fue acribillado en un segundo intento por acabar con su vida.

Por sus antecedentes, Carabineros elaboró un informe técnico negativo y las autoridades decretaron que sus exequias serían consideradas de alto riesgo. No habría velorio en su domicilio ni en sedes deportivas o sociales. El féretro debía viajar directamente desde la sede central del Servicio Médico Legal (SML), en el límite de Independencia y Recoleta, hasta el Parque del Sendero de San Bernardo.

Pero además del amplio despliegue policial hubo otro elemento que concentró las miradas cuando la urna abandonó el SML: la carroza. Se trataba del clásico sedán italiano, el Maserati modelo Ghibli 3.0 automático, año 2017, transformado en Chile para el transporte de féretros.

Desde la Fiscalía Nacional miran de cerca el fenómeno: apuntan que estos narco funerales deben analizarse más allá de la ceremonia propiamente tal, pues estos “verdaderos ritos de ostentación” buscan exaltar la figura del fallecido y “funcionan como una exhibición de capacidad de movilización y fuerza”.

“En crimen organizado no basta con perseguir lo que la organización hace; también tenemos que investigar lo que la organización tiene y cómo lo obtuvo”, explican.

En el caso de El Poroto, el Maserati que lo trasladó hasta el cementerio pertenece a la Funeraria Iván Martínez, propiedad del empresario del mismo nombre.

De acuerdo con información recabada por Bío Bío Investiga, el vehículo fue transformado en los talleres de Corona Carrozados, firma de empresarios argentinos, también conocida como Elegance Corona, con sede en San Felipe, región de Valparaíso.

La empresa se ha convertido en uno de los principales actores del mercado nacional de transformación de vehículos en carrozas fúnebres. De sus talleres han salido otros modelos difíciles de pasar inadvertidos, entre ellos un Chevrolet Camaro 2017 de color rojo, también propiedad de Iván Martínez.

“Soy un amante de los autos, siempre me han llamado la atención y me gustan. Tengo un Lamborghini, un BMW y un McLaren, entre otros. También tenía hace poco este Chevrolet Camaro y un día se me ocurrió convertirlo en carroza, para así diferenciarme del resto de las funerarias del país”, contó Martínez en marzo de 2020 a La Cuarta, cuando el vehículo llevaba apenas unos pocos días en servicio.

Según relató entonces, había pagado cerca de $27 millones por el Camaro y desembolsado otros $18 millones para transformarlo en carroza fúnebre. En total, una inversión cercana a los $45 millones.

“Lo tuvimos listo esta semana, y ya el martes tuvimos el primer servicio con esta novedosa carroza. Fue en una población, es donde apuntamos nuestro negocio”, señaló el empresario en esa oportunidad.

Para Ignacio Castillo Val, director de la Unidad Especializada en Crimen Organizado, Tráfico Ilícito de Drogas, Homicidios y Lavado de Activos (UCOD) de la Fiscalía Nacional, los denominados funerales de alto riesgo deben analizarse más allá del rito funerario propiamente tal.

A juicio del abogado, estas despedidas se convierten en “verdaderas ceremonias de ostentación y de comunicación simbólica”, donde las organizaciones buscan hacer visible su poder.

Consultado por la Unidad de Investigación de Bío Bío respecto de qué revelan estos despliegues sobre las estructuras criminales, Castillo sostuvo que elementos como la convocatoria, la ocupación del espacio público, los vehículos, los fuegos artificiales, los disparos o la propia magnitud de la ceremonia pueden operar como demostraciones de fuerza. Según explicó, con ello los grupos buscan “exhibir, dar una prueba de su capacidad económica, poder de fuego, cohesión interna y presencia territorial”.

El mensaje, añadió, apunta en distintas direcciones. Hacia el interior de la organización, sirve para exaltar la figura del fallecido y reforzar la pertenencia al grupo; frente a bandas rivales, funciona como una exhibición de capacidad de movilización y fuerza; mientras que ante la comunidad pretende proyectar la imagen de una estructura con recursos suficientes para hacerse visible y ocupar el espacio público.

Otro capo narco que realizó su último trayecto a bordo de una carroza fabricada a partir de un Maserati Ghibli fue Carlos Acevedo Ramírez, alias el “Guatón Mutema”. En su caso, sin embargo, no se trató del vehículo de Iván Martínez, sino de un modelo año 2015 perteneciente a Funeraria Hermanos Carrasco.

El otrora traficante de la Villa Pucará de Quilicura fue asesinado a balazos desde un automóvil en movimiento mientras veía, en plena vía pública, un partido entre Universidad de Chile —club del que era un acérrimo hincha— y Palestino. Un “ajuste de cuentas”, dijo la policía. Se presume que tuvo relación con el secuestro fechado en enero de ese año que tuvo como víctimas a familiares de uno de los líderes de Los Mella, donde Acevedo Ramírez habría tenido un rol preponderante con la entrega de información.

Su sepelio estuvo entre los últimos funerales catalogados como “de alto riesgo” antes de que el 28 de mayo de 2025 entrara en vigencia la ley impulsada por el gobierno de Gabriel Boric para regular este tipo de ceremonias y establecer agravantes para los delitos cometidos en ese contexto.

El entierro del Guatón Mutema se realizó el martes 29 de abril de 2025, en medio de un amplio despliegue policial. Pasadas las 09:00 horas, el Maserati que transportaba el féretro inició su recorrido con destino al Parque Santiago de Huechuraba.

Los servicios para ese narcofuneral, con Maserati incluido, comienzan en los $2,3 millones, según constató este medio.

Quienes conocen de cerca la industria automotriz, especialmente el sector más exclusivo que representa a firmas de lujo como Maserati, afirman a este medio que no se han recibido consultas o reparos de la compañía italiana por las transformaciones hechas en territorio criollo.

“En el caso particular de ellos, no son tan exquisitos con su legado como sí lo es Ferrari, por ejemplo. Si a alguien se le ocurriera transformar a carroza un modelo del Cavallino Rampante podría llegar a tener problemas legales”, dice uno de los consultados.

Otro modelo que podría entrar en la categoría de “alta gama” hecho en Chile es un Ford Mustang terminado en 2025 por Elegance Corona. La creación pertenece a la línea President. Se trata de la misma empresa que en 2023 realizó dos conversiones para el Cementerio General, organismo dependiente de la Municipalidad de Recoleta. En esa oportunidad, de acuerdo con antecedentes recopilados por esta Unidad de Investigación, el trabajo consistió en transformar dos Hyundai Tucson en coches mortuorios por cerca de $50 millones.

Después aparecen modelos de Volvo, Mercedes-Benz y Audi, más tradicionales dentro de este mercado. Uno que sí llamó particularmente la atención fue presentado hace apenas un mes por Funeraria Iván Martínez: un Cadillac convertido en coche mortuorio y promocionado específicamente “para las amantes del rosado”.

Una publicación compartida por Funeraria Iván Martínez (@funerariaivanmartinez)

Pero la firma argentina asentada en San Felipe —que también ha transformado una Chevrolet Traverse— no es la única dedicada a este tipo de trabajos. Desde hace unos ocho años opera en Iquique Carrozados Raúl Gómez. Con la ventaja de estar emplazada en zona franca, donde vehículos de alta gama pueden conseguirse a precios más bajos, la compañía ha logrado abrirse espacio en el mercado nacional.

Esta Unidad de Investigación constató que entre sus trabajos más llamativos figura también la conversión de un Maserati Ghibli, inspirada en el trabajo previamente realizado por Elegance Corona. Sin embargo, ahora la apuesta sube un escalón.

Conocedores de la interna de la empresa detallaron que actualmente se trabaja en la transformación de un Maserati Levante año 2023, el SUV de lujo de la marca italiana fundada en Bolonia. En el mercado chileno, una unidad de esas características puede alcanzar valores cercanos a los $75 millones. Si a eso se suman los aproximadamente $25 millones que puede costar una conversión de este tipo, el resultado bordea los $100 millones por una sola carroza fúnebre de alta gama.

Y fuera de Chile, la industria llega todavía más lejos. En Europa, especialmente en Gran Bretaña, existen empresas que ofrecen “últimos viajes” a bordo de vehículos aún más exclusivos, como un Rolls-Royce Phantom transformado en coche mortuorio. Según reportes de prensa, una unidad de esas características puede superar los 500 mil euros, equivalentes a unos $545 millones chilenos.

El mercado en otras latitudes, como en Europa, apunta más bien a multimillonarios excéntricos. En suelo criollo, por el contrario, ha tenido un boom principalmente entre narcotraficantes.

Esta ostentación también puede abrir una arista investigativa. Inquirido específicamente por el uso de bienes de lujo —como carrozas construidas sobre vehículos de alta gama—, Ignacio Castillo planteó que ese tipo de despliegues obliga a preguntarse por el origen del dinero.

“Si aparece una carroza de altísimo valor, vehículos de lujo, mausoleos costosos o gastos que no parecen guardar relación con los ingresos conocidos de esas personas, evidentemente es algo que vale la pena mirar”, afirmó.

El fiscal aclaró que la sola tenencia o utilización de un bien costoso no constituye lavado de activos. No obstante, sostuvo que ese antecedente puede adquirir relevancia dentro de una investigación patrimonial más amplia, precisamente porque las pesquisas por crimen organizado no deberían agotarse en la droga, las armas o los hechos violentos. También deben apuntar a reconstruir patrimonios y establecer qué ocurre con las ganancias generadas por actividades ilícitas.

“En crimen organizado no basta con perseguir lo que la organización hace; también tenemos que investigar lo que la organización tiene y cómo lo obtuvo”, resumió Castillo. Una premisa que, aplicada a estos funerales, convierte las expresiones de lujo no solo en una demostración de estatus o poder, sino también en una posible pista para seguir el dinero.