Perdieron su negocio y comenzaron de cero: la historia detrás de Ya Pé, un rincón de Perú en Santiago

Mientras se disponía a comprar una refrigeradora para su naciente emprendimiento, Marlissa Montoya estaba conectada a una videollamada mediante su celular. Ella estaba en Chile y, del otro lado de la comunicación, se encontraba su familia en Perú, reunida en el velorio de su abuela, la mujer que la había criado como una madre. Era plena pandemia y no había podido viajar para despedirse. Entre lágrimas debía culminar esa compra y continuar con el negocio que nació por necesidad, pero que años más tarde terminaría cambiando su destino. Hoy, junto a su esposo Antonio Valle, lidera Ya Pé, un restaurante en Santiago que se ha convertido en un rincón de la cultura popular peruana.

Marlissa y Antonio son una pareja migrante en Chile. Él llegó en 2005 y ella en 2015. Al principio tuvieron un negocio de lavado de buses, pero el estallido social y la pandemia los afectaron hasta obligarlos a cerrar. De esa experiencia, solo les quedó una cuantiosa deuda, pero no perdieron la esperanza. Así fue que empezaron a vender hamburguesas y salchipapas, aunque las ventas tampoco llegaban.

“Podíamos estar todo el día y nos salía una salchipapa a las 3 de la mañana. (Teníamos que desplazarnos) 10 km solo de ida para entregar una salchipapa. Pero no interesaba, teníamos una bicicleta y no te miento, tengo videos donde me voy yendo manejando con mi perro los 10 km”, cuenta Antonio Valle, en una conversación con BioBioChile.

En otras ocasiones, mientras repartía hamburguesas, recuerda que pasaba por calles peligrosas. Estaba todo cerrado porque era pandemia, sufría estafas y no había a quién recurrir. “Pero tenía que vender algo, teníamos que sobrevivir”, agrega.

En Perú, el término huarique se usa para referirse a un restaurante poco visible, pero que sorprende por su sabor casero y trato familiar. Antonio ha importado este concepto y asegura que su emprendimiento Ya Pé es el primer huarique en Chile. Su idea, según cuenta, la tiene en mente desde 2014, pero luego de comenzar de a poco en 2020, recién en 2023 la desarrolló formalmente y considera ese año como el de su nacimiento.

Cuenta que al principio casi nadie entendía su propuesta. Sus amigos le criticaban la estética porque el local sumaba varios colores llamativos para representar la cultura peruana, conocidos como “colores chicha”. También le cuestionaron el nombre porque era poco formal, pero él insistió. “Yo decía: ‘Acá (en Chile) todo el mundo dice ya po y acá a los peruanos le dicen los pe’. Entonces, si pongo Ya Pé es un nombre fácil, rápido y que va a pegar”.

Acorde con el concepto de huarique, Ya Pé busca diferenciarse de los grandes restaurantes peruanos porque, en principio, no está a la vista de todos. Sin embargo, por la experiencia que brinda, ya es conocido. “En nuestra zona no pasa ni un alma, vivimos en una zona residencial donde no pasa nadie ni nada”, describe Antonio.

Marlissa hoy es la encargada de preparar los platos, pero nunca imaginó dedicarse a la gastronomía. En Perú rechazaba cocinar porque lo relacionaba con las obligaciones que tradicionalmente se imponían a las mujeres dentro de su familia. “Si yo me negaba a cocinar por el tema machista de mi hogar, era porque la mujer tenía que estar en casa, la mujer era la que tenía que cocinar, limpiar, lavar y yo me resistía siempre a eso”, recuerda.

Sin embargo, la necesidad económica la llevó a cambiar de opinión. Sin experiencia en gastronomía, comenzó a aprender mediante videos de YouTube, siguiendo las preparaciones de reconocidos cocineros peruanos como Gastón Acurio y Luciano Mazzetti. Así aprendió técnicas, cortes y recetas que luego incorporó al negocio familiar. Uno de sus primeros retos fue preparar lomo saltado, uno de los platos más representativos de Perú.

En los primeros años, Ya Pé había sido seleccionado para participar en una producción televisiva vinculada a CNN Chile, que iba a darles mayor visibilidad. Sin embargo, cuando se preparaban para la grabación, falleció la abuela de Marlissa, a quien quería como una madre. Debido a la pandemia, no podía viajar a Perú y tuvo que continuar con los preparativos del negocio y su presentación mientras atravesaba el duelo.

La grabación tampoco fue sencilla. Cada vez que le preguntaban quién le había enseñado a cocinar o de dónde provenían sus conocimientos, recordaba a su abuela y rompía en llanto. La producción tuvo que interrumpir varias veces las escenas. “El cocinar fue algo que me ayudó a sacar adelante a mi familia, cosa que nunca quise. Lo agarré como un mensaje”, reflexiona Marlissa sobre su rechazo a la cocina en el pasado y la oportunidad que encontró en ella.

“Cuando se logra que Marlissa salga en la tele, fallece su abuela. Es como que su abuela esperó que Marlissa comenzara”, refiere Antonio, quien considera que su negocio tiene una conexión mística.

La aparición televisiva permitió que más personas conocieran Ya Pé y, según Antonio, marcó el primer gran despegue del emprendimiento. Posteriormente aparecieron en otros programas de la televisión chilena, lo que contribuyó a consolidar el negocio.

Con el paso de los años, la pareja decidió que su negocio no debía limitarse a vender los platos peruanos más conocidos. Por eso incorporaron preparaciones tradicionales que, según Antonio, eran poco frecuentes en los restaurantes peruanos de Santiago. “Nosotros fuimos disruptivos, comenzamos a hacer carapulcra con sopa seca, que nadie hace, pachamanca”, sostiene el emprendedor.

La pachamanca incluso fue presentada en un programa de Mega, lo que les permitió conocer el curanto chilote y pensar en una actividad que reúna ambas tradiciones gastronómicas. Antonio además explica que suele contar a los visitantes de Ya Pé la historia de platos peruanos como la causa, la butifarra o el lomo saltado.

Para Marlissa, esta experiencia también ha permitido acercar a los chilenos a otras costumbres peruanas, más allá de la gastronomía. “Siempre he escuchado que el chileno halaga a los peruanos y admira bastante que son muy trabajadores, que se reinventan de todo, que tienen una gastronomía espectacular. Ahora el tema cultural los está envolviendo, las danzas, la música”, comenta.

Antonio asegura que incluso ha descubierto un público chileno muy interesado en las bandas peruanas. Como ejemplo menciona la acogida que tienen artistas y agrupaciones como Los Mirlos y Olaya Sound System. “El chileno consume mucha música peruana”, afirma.

Después de más de dos décadas de Antonio en Chile y más de diez años de Marlissa, la pareja asegura que no tiene planes inmediatos de regresar a vivir a Perú. Consideran que el país les ha brindado estabilidad, seguridad y oportunidades para desarrollar su empresa. Además, explican que la cercanía geográfica y la numerosa comunidad peruana les permiten mantener sus vínculos intactos.

“Yo tengo televisión peruana, consumo productos peruanos, conozco a peruanos… y el Perú está al costado. Entonces ya no se extraña como antes”, refiere Antonio.

Sin embargo, no descartan que Ya Pé llegue algún día a su país de origen. Por ahora, sus aspiraciones van incluso más allá de Sudamérica y esperan que el concepto de huarique peruano pueda llegar a nuevos mercados. “Queremos conquistar México, España y volver al Perú por la puerta grande”, concluye Antonio.